TU CAMINO ES EL ÚNICO CAMINO POSIBLE.
ABANDONAR LA LUCHA Y FUNDIRSE EN LA CORRIENTE DE VIDA.
En las más antiguas tradiciones no dualistas, como serían, y cito cronológicamente: los textos Upanisads de la india siglo I a.c, el Advaita Vedenta siglo I-II a.c, el Tantra Clásico Shivaita siglo V a.c, Taoísmo siglo VI a.c., la idea fundamental es la no separación entre el alma (Atman) y Dios (Brahman). Entendiendo Dios como el principio elemental de todo, o el vacío vivo donde todo se origina, no es un ente, no tiene forma, ni ningún tipo de identidad si no la realidad suprema, infinita y eterna.
Este es un principio o una idea base que podemos experimentar a través de la meditación y la trascendencia, pero que, para mí, y por su difícil comprensión a través de la mente humana, puede generar cierta castración y separación en la experiencia, y a pesar de ser la base del no dualismo.
Cuando nos quedamos en experiencias tan trascendentales o en base a estas filosofías primarias, es común obviar el principio activo creador que genera la vida desde la vacuidad. Desde este principio elemental que coexiste, como una energía vibrante también sin forma, con el todo infinito, es que comienza la existencia. Y en la contemplación de este principio es desde donde a mi entender, los seres humanos podemos realizarnos en nuestra completud y alcanzar estados de dicha suprema o “Sat Chit Ananda”.
He visto muchas veces como las prácticas de Advaita Vedanta o corrientes derivadas, que podríamos decir que es toda la práctica derivada de los textos Upanisads, se deja atrás la realidad y totalidad de la experiencia humana, la expresión más mundana: todo tipo de sentimientos y pensamientos sin enjuiciarlos, y experiencias vinculadas al placer físico.
Posteriormente a los Upanisads y el Advaita Vedanta, surgen corrientes filosóficas, de una gran practicidad para alcanzar estados de bienestar, alegría y plenitud en la vida, pues contemplan todo ese espectro mundano de la existencia humana; el cuerpo, la emocionalidad, los placeres, etc… como componentes divinos en nosotros. Además de como vías y prácticas en sí mismos, para alcanzar y experimentar esos estados de unión y vivencia no dual.
Muchas escuelas derivadas de los principios del Advaita como las diferentes corrientes del budismo o la escuela hinduista Samkya, invitan a una práctica espiritual más austera y alejada de los placeres mundanos, lo cuál, a mi forma de entenderlo y transmitir la no dualidad, no se ajustaría a la capacidad de la mayor parte de los seres humanos en estos momentos.
Es por esto, que aun por supuesto no rechazando las prácticas de mayor austeridad, mi propuesta siempre ha estado basada en las corrientes no dualistas que invitan a desarrollar la divinidad a través del gozo tanto físico, como emocional, como espiritual: haciendo así de los aspectos mundanos vías sagradas de experimentación de lo divino, y un camino realmente no enjuiciador, compasivo, inclusivo e integrativo, de gran efectividad liberadora para cualquier persona, en cualquier circunstancia, con cualquier historia de vida y frente a cualquier decisión, vivencia o elección en su camino.
Estas corrientes posteriores de las que os hablo son el Tantra Clásico Shivaita y el Taoismo.
De estas dos corrientes y en una constante adaptación de las prácticas, absolutamente necesaria para que un trabajo espiritual sea efectivo en una sociedad determinada, y más concretamente en un individuo determinado (precepto recogido en los yoga sutras de Pantajali, capítulo I Sutra I.13 “tatra shitau yatno bhyasah”: el instructor debe comprender el carácter personal y social del alumno, débil es la esperanza de alcanzar un buen resultado si el alumno no obtiene y sigue una práctica apropiada.
Es esta libertad en la reconstrucción y diseño de las practicas, en la forma de poder transmitir los conceptos de forma absolutamente personal y versátil que encuentro el gran valor del Tantra Shivaita y el Taoismo y es el motivo por el cual recomiendo basar todo enseñanza bajo estos principios, con base evolutiva y flexible para que los principios liberadores, pacificadores y unificadores sean una semilla que se pueda plantar en cualquier lugar.
Lo especialmente relevante de estas dos corrientes y la honestidad y fidelidad en la que se pueden transmitir, es que realmente no desmiembran la experiencia humana, y para mí esta es la verdadera experiencia no dualista del ser humano.
Si intentamos experimentar ese todo, ese ser supremo, la consciencia pura, el vacío infinito vibrante conteniendo a la Shakti (energía primaria, que da lugar a los elementos y de los elementos crea la realidad), nos daremos cuenta que esta habita todo el cuerpo y cada una de nuestras experiencias vitales, pues todo forma parte de ella y no tiene principio ni fin. No hay nada que hagas que pueda alejarte de eso, porque eso es lo que eres, no hay nada que este bien o mal que sea más apropiado o menos, solo hay experiencia y en base a la experiencia aprendizaje, crecimiento, expansión, pues eso es lo que somos: un espacio infinito lleno de energía vibrante a la cual podemos dar forma de manera consciente. Así que estas corriente y perceptos realmente integrativos de toda tu experiencia a cada instante, son los que te van a permitir una liberación también constante, para poder encontrar esa capacidad de adaptación incesante que te trae y te mantiene en el eterno presente, que es el único lugar en el que puedes existir y ser.
Esta forma de enfocar la practica despierta en ti la consciencia de ser el constructor de tu propia vida, pero no bajo expectativa alguna, no para llegar a ninguna meta, sino para que realmente puedas vivir el ahora.
Pasaríamos de una concepción en la práctica aún más integral, en la que establecemos la unión entre mente-cuerpo-espíritu-totalidad, vivenciando plenamente la relación y comunicación entre ellos. Esto se hace a través de cada uno de nuestros sentidos, interpretaciones y emociones y a la vez desidentificadonos de ellos. Generando así un caminar liviano, donde poder soltar y deconstruir fácilmente, conectando con ese espacio vacío y esa energía creadora, vibrante e infinita con la cual podemos volver a darnos forma una y otra vez.
Despertando y haciéndonos conscientes de nuestra condición real: libertad para ser, sentir, pensar y crear de formas infinitas, ilimitadas sin que ninguna circunstancia nos sirva de excusa para sentirnos seres limitados
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Nice post! 1754795336
Thank you so much.